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09.11.2012 - José T. Gállego

Calculo de nutrientes:

como sumar abonos para saber qué reciben realmente las plantas.

La gama de productos para el cultivo de cannabis se ha ampliado de manera exponencial en los últimos años. Cualquier growshop bien surtido cuenta con docenas de productos diseñados para todo tipo de sistemas de cultivo y para complementar a los abonos tradicionales en las distintas fases del ciclo de vida de la planta.

Cuando el cultivador escoge todos los productos de la misma marca puede seguir el plan de cultivo indicado por el fabricante y no debería tener problemas. Sin embargo, cuando se mezclan productos de distintas marcas las cosas se complican. No todos los fabricantes formulan sus productos igual. Por ejemplo, hay estimuladores de floración con composiciones muy diferentes, mientras que algunos sólo llevan fósforo y potasio otros contienen aminoácidos, carbohidratos o enzimas, con o sin fósforo y potasio. Obviamente la cantidad de fósforo y potasio en la solución final será muy distinta según usemos uno u otro producto salvo que compensemos reduciendo o aumentando la cantidad del resto de fertilizantes. Si los aplicamos sin tener en cuenta los nutrientes contenidos en el resto de productos podríamos acabar sobrefertilizando las plantas. En este artículo aprenderemos a calcular la cantidad total de cada nutriente que contiene la solución de riego después de añadir todos los abonos y cómo ajustarla a nuestras necesidades.

Los cultivadores de cannabis, especialmente los de interior, suelen estar familiarizados con el concepto de electroconductividad (EC) y saben que la cantidad total de sales en la solución nutriente no debe superar ciertos límites para que no queme las raíces. Aparte de eso, se conoce muy poco sobre qué cantidad concreta de cada elemento reciben las plantas, sin embargo, no es difícil obtener estos datos realizando unos cuantos cálculos bastante simples a partir de la información que se encuentra en la etiqueta de cada abono. Un cultivador que sepa con precisión qué reciben sus plantas está en mucha mejor posición a la hora de perfeccionar su técnica de cultivo y la productividad de sus plantas.

En cultivos en tierra, donde el sustrato contiene y almacena una parte de nutrientes, esta información puede ser menos útil pues las plantas siempre pueden recurrir a esas reservas contenidas en el suelo. Sin embargo, en otros tipos de cultivos como los hidropónicos y aeropónicos, donde el sustrato no contiene ningún nutriente o muy pocos, como en el caso de la fibra de coco o los sustratos con base de turba, la práctica totalidad de los nutrientes deben ser aportados por el cultivador, a ser posible, en el momento preciso en que son necesarios. 

Cuando se añaden varios productos distintos al agua de riego, cada uno de ellos con una concentración distinta de nutrientes, las cantidades de cada elemento se van sumando y resulta muy útil conocer el valor final de cada uno. De hecho, la única forma de comparar una solución nutriente mezcla de varios productos con otra es calcular que composición final tiene cada una. Sólo así sabremos qué cantidad de cada uno de los minerales reciben las plantas y, lo más importante, que proporción guardan entre ellos.

¿Qué necesitan las plantas?

La diversidad de marcas y tipos de abono específicos para el cannabis contrasta con lo poco que se conoce sobre qué cantidad de cada nutriente necesita realmente la marihuana para crecer sana y desarrollar grandes cogollos. Aunque hay estudios sobre las necesidades del cannabis industrial para obtener fibra o semillas, no se ha investigado tanto sobre el cannabis psicoactivo, lógicamente a causa de la prohibición.

Pocos autores se han aventurado a publicar necesidades nutritivas concretas para cada fase del ciclo de cultivo, más allá de recomendar abonos ricos en nitrógeno para el crecimiento y aumentar fósforo y potasio durante la floración. Hemos encontrado dos libros en los que se recomiendan cantidades de nutrientes más o menos concretas y publicamos estos datos para mostrar que no hay un consenso claro sobre el tema.

Las cifras recomendadas son partes por millón (ppm) de cada mineral en su forma elemental. Hemos calculado el ratio medio de nutrientes recomendado, tomando como referencia un valor 10 para el nitrógeno, para que se vean más claramente las diferencias entre unas y otras recomendaciones. Este ratio refleja la proporción entre los distintos nutrientes pero no debe interpretarse como ppm. La proporción entre los distintos nutrientes es más importante que la cantidad absoluta de cada uno ya que siempre se pueden utilizar dosis mayores o menores que las indicadas por el fabricante para aumentar o reducir la cantidad de nutrientes.

Tabla 1

Fase del cultivo

N

P

K

Mg

Ratio medio N-P-K-Mg

Dos primeras semanas

60-100 ppm

30-50 ppm

100-180 ppm

30-50 ppm

10 - 5 - 18 - 5

Crecimiento

250-350 ppm

70-90 ppm

150-250 ppm

50-60 ppm

10 - 3 - 7 - 2

Floración

40-100 ppm

70-100 ppm

100-200 ppm

30-60 ppm

10 - 12 - 21 - 6

Datos tomados de Marihuana Grower’s Insider’s Guide de Mel Frank, 1993, Red Eye Press

Tabla 2

Fase del cultivo

N

P

K

Ratio medio N-P-K

Germinación hasta dos o tres semanas

110-150 ppm

70-100 ppm

50-75 ppm

10-6,5-5

Crecimiento rápido

200-250 ppm

60-80 ppm

150-200 ppm

10-3-8

Prefloración (2 semanas antes de cambiar fotoperido)

70-100 ppm

100-150 ppm

50-75 ppm

10-15-7

Floración

0-50 ppm

100-150 ppm

50-75 ppm

10-50-25

Datos tomados de Marihuana Grower’s Handbook de Ed Rosenthal, 1984, Quick American Archives

Teniendo en cuenta las diferencias entre estas dos recomendaciones y las que encontramos entre unos y otros fabricantes de abonos para cannabis, parece claro que se pueden lograr buenos resultados con concentraciones y proporciones de nutrientes muy distintas. Hay abonos que se utilizan durante toda la vida de la planta, desde el nacimiento hasta la cosecha, y sólo varía la dosis que se emplea por lo que el ratio de nutrientes se mantiene constante. Por otra parte, hay planes de cultivo que varían la proporción entre los distintos nutrientes hasta cinco o seis veces a lo largo del ciclo de cultivo y, sin embargo, no siempre producen mejores resultados.

A lo largo de los años he utilizado muchos tipos y marcas de abonos genéricos o específicos para el cannabis y he llegado a obtener buenos resultados con casi todos, después de un cierto periodo de aprendizaje. Tras observar muchas cosechas y cultivos he llegado a la conclusión de que no hay un único camino correcto para alimentar las plantas. O si lo hay, sólo se muestra claramente una vez que el resto de los factores (temperatura, humedad, frecuencia de riego, iluminación, etc.) están en su valor óptimo. Tampoco debemos olvidar que las plantas, al igual que los animales, son capaces de almacenar nutrientes para utilizarlos en el futuro, lo que explicaría los buenos resultados que se obtienen con abonos tan diferentes.

Las etiquetas de los abonos

Los abonos deben, según la ley, indicar en su etiqueta la riqueza de nitrógeno, fósforo y potasio, así como del resto de nutrientes que contengan. La etiqueta de los abonos indica el porcentaje de cada elemento, aunque a menudo no lo hace en forma pura sino como concentración de una sal de la que ese elemento forma parte. Por ejemplo, el nitrógeno viene reflejado como cantidad total de N elemental, pero la riqueza en fósforo normalmente se expresa en porcentaje de pentóxido de fósforo (P2O5) y el potasio como óxido de potasio (K2O), por lo que hace falta aplicar un factor de conversión para hallar el porcentaje de fósforo y potasio elementales.

Si un abono contiene un diez por ciento de P2O5, la cantidad de fósforo elemental será lógicamente menor, pues de los siete átomos que contiene el pentóxido de fósforo, dos son de fósforo y los cinco restantes de oxigeno. De hecho, sólo el 44 por ciento del peso corresponde a fósforo (P). Pero, ¿cómo llegamos a este número? ¿Cómo sabemos que parte de ese diez por ciento de P2O5 es fósforo? Para averiguarlo hay que calcular cuánto pesan las moléculas de pentóxido de fósforo y qué parte de esa masa corresponde a fósforo elemental. A continuación explicamos cómo se realizan estos cálculos pero aquellos que no estén interesados en la teoría y sólo quieran los resultados pueden verlos directamente en la Tabla 4.

Calculo de la masa molecular de una fórmula

Aunque parezca una operación muy complicada resulta muy simple calcular la masa molecular de cualquier fórmula. Simplemente hay que sustituir los símbolos de los elementos por su peso atómico y multiplicarlos por los subíndices, que indican el número de átomos de cada elemento. La Tabla 3 muestra la masa atómica de los elementos más comunes en las etiquetas de los abonos.

Tabla 3

Elemento

Símbolo

Masa atómica

 

Nitrógeno

N

14

Fósforo

P

31

Potasio

K

39

Azufre

S

32

Oxígeno

O

16

Magnesio

Mg

24

Calcio

Ca

40

Por ejemplo, para averiguar la masa molecular del pentóxido de fósforo (P2O5) sustituimos P por la masa atómica del fósforo (31) y O por la del oxígeno (16) y las multiplicamos por los subíndices: P2O5 = (31x2) + (16x5) = (62)+(80)=142 u (Unidad de Masa Atómica).

La masa molecular del pentóxido de fósforo es de 142 u pero sólo 62 u corresponden a fósforo. Por tanto, la cantidad de fósforo elemental es de  62/142=0,436, redondeando, un 44 por ciento del total.

La siguiente tabla muestra que parte de los compuestos que figuran en las etiquetas de los fertilizantes corresponde al nutriente elemental. El factor de conversión sirve para hallar el porcentaje de nutriente elemental que contiene el abono. Por ejemplo, si tiene un 10 % de P2O5 tendrá un 4,4% de P (10 x 0,44 = 4,4).

Tabla 4

Compuesto

Formula

Riqueza en nutriente elemental

Factor de conversión

Pentóxido de fósforo

P2O5

P 44%

0,44

Óxido de potasio

K2O

K 83%

0,83

Óxido de magnesio

MgO

Mg 60%

0,60

Óxido de calcio

CaO

Ca 71%

0,71

Trióxido de azufre

SO3

S 40%

0,40

Calculo de la riqueza elemental de un abono NPK

Imaginemos un abono cuya etiqueta indica en grandes caracteres “NPK 12-12-17 + 2Mg”. Cuando vemos de cerca la etiqueta encontramos lo siguiente: nitrógeno (N) 12%, pentóxido de fósforo (P2O5) 12%, óxido de potasio (K2O) 17% y óxido de magnesio (MgO) 2%.

Como vemos la riqueza en nitrógeno se expresa en su forma elemental pero fósforo, potasio y magnesio vienen combinados con otros elementos y para averiguar la cantidad real de estos nutrientes debemos multiplicar el porcentaje que indica la etiqueta por el factor de conversión correspondiente a esa fórmula.

Tabla 5

Compuesto

Fórmula

Riqueza garantizada

Factor de conversión

Riqueza nutriente elemental

Nitrógeno

N

12%

1

12% N

Pentóxido de fósforo

P2O5

12%

0,44

5,28 % P

Óxido de potasio

K2O

17%

0,83

14,11 % K

Óxido de magnesio

MgO

2%

0,60

1,2 % Mg

Como vemos, aunque la etiqueta pone NPK 12-12-17 + 2 Mg, la riqueza de los nutrientes en su forma elemental, que es la que las plantas absorben, es de NPK 12-5,3-14 + 1,2 Mg.

Cuando las marcas de abonos etiquetan así sus productos lo hacen conforme a la ley pero cada vez más fabricantes incluyen, además, la concentración de los nutrientes elementales, una práctica que sería bueno que se generalizase pues brinda a los consumidores una información muy útil.

Porcentaje en masa y porcentaje en volumen

Una etiqueta de un abono NPK de Canna que incluye la riqueza  elemental de cada nutriente.
Existen dos maneras habituales de expresar la concentración de un nutriente en una disolución: como porcentaje en volumen o como porcentaje en masa.  El porcentaje en volumen expresa gramos por litro (peso/volumen o p/v) y el porcentaje en masa los gramos por kilo (peso/peso o p/p). Una concentración del 1% p/v significa que hay 10 gramos de sales por cada litro de fertilizante mientras que una concentración del 1% p/p indica que hay 10 gramos de sales por cada kilo de fertilizante, que generalmente es menos de un litro pues los abonos suelen ser más densos que el agua y pesan más.

Según las normas de la Unión Europea las etiquetas de los abonos deben indicar obligatoriamente la concentración de nutrientes en porcentaje en masa, es decir expresa cuantos gramos de un nutriente hay por cada cien gramos de abono. Este sistema es muy útil en los abonos sólidos donde las dosis se expresan en gramos pero no en los fertilizantes líquidos que se dosifican en mililitros. Para calcular qué cantidad de nutrientes hay en los mililitros de abono que añadimos al agua de riego necesitamos saber cuánto pesan. Se puede pesar la dosis en una báscula directamente o convertirla de mililitros a gramos multiplicándola por la densidad del fertilizante. La densidad se calcula dividiendo el peso de un líquido por su volumen. Por ejemplo, si 100 ml de fertilizante pesan 120 gramos, su densidad será de 1,2 (120/100=1,2). Por tanto, un abono que contenga un 3% p/p de nitrógeno y una densidad de 1,2 tendrá un 3,6% de porcentaje en volumen o p/v (3 x 1,2 = 3,6).

Etiqueta de GHE Flora Series Grow.
La mayoría de los abonos de cannabis tienen una densidad de entre 1,1 y 1,3 g/ml, aunque hay algunos que llegan hasta 1,5 g/ml. Si no se dispone de una báscula para pesarlo se puede usar 1,2 como densidad media. Los resultados, como es lógico, no serán tan precisos como cuando se hacen los cálculos con la densidad real, pero pueden servir para hacerse una idea bastante aproximada a la realidad.

¿Qué reciben finalmente las plantas?

A partir de los porcentajes de cada compuesto que aparecen en la etiqueta, el factor de conversión correspondiente, la densidad del abono y la dosis en mililitros por litro, resulta muy fácil calcular la cantidad en ppm (partes por millón = mg/l) de cada elemento que tendrá la solución nutritiva final aplicando la siguiente fórmula:

Se pueden obtener grandes cogollos con abonos muy distintos.
Riqueza en %  x  factor de conversión x  densidad del abono x dosis en ml/l  x 10 = PPM o mg/l

Un ejemplo, vamos a calcular qué nutrientes aporta una dosis de 2ml/l de nuestro abono “NPK 12-12-17 + 2Mg”. Pesamos 100 ml de abono y nos da 120 gramos por lo que la densidad es de 1,2.  Ahora aplicamos la fórmula y calculamos cuantas partes por millón de fósforo hay en la solución nutriente final.

5% N x 1 x 1,2 x 2 x 10 = 120 ppm de N

12% P2O5 x 0,44 x 1,2 x 2 x 10= 126 ppm de P

17% K2O x 0,83 x 1,2 x 2 x 10 = 338 ppm de K

2% MgO x 0,60 x 1,2 x 2 x 10 = 28 ppm de Mg 

Suma de abonos

Muchos cultivadores utilizan varios fertilizantes y estimuladores mezclados, cada uno en su propia dosis. En este caso hay que calcular la cantidad de cada elemento en ppm que aporta cada producto a la dosis empleada y sumarlas para obtener la concentración final.

La Tabla 6 muestra los niveles NPK-Mg de los tres abonos que componen la serie Flora de General Hidroponics Europe. Vamos a usar este abono como ejemplo pues, además de ser un clásico, muestra como, con los mismos tres productos se pueden lograr concentraciones muy diferentes de los distintos nutrientes. La riqueza garantizada es la que figura en la etiqueta de los abonos y las dosis son las recomendadas por GHE para cultivo hidropónico, aeropónico y en fibra de coco. La densidad de cada abono la hemos medido pesando 100 ml en una báscula de precisión.

Tabla 6 Riqueza garantizada, densidad y dosis recomendadas para las distintas fases del cultivo

Abono

 N-P-K-Mg %

Densidad

Plántulas

ml/l

Crecimiento ml/l

Principio floración ml/l

Floración avanzada ml/l

GHE Flora Micro

 

5-0-1,3-0

1,14

0,25

0,7

1

1

GHE Flora Grow

3-1-6-0,8

1,16

0,25

0,7

1,5

0,5

GHE Flora Bloom

0-5-4-3

1,24

0,25

0,7

0,5

1,5

Partiendo de estos datos vamos a calcular la cantidad real en miligramos de los cuatro minerales elementales (N, P, K y Mg) que hay en un mililitro de cada uno de los tres productos: Micro, Grow y Bloom. Para ello tenemos que multiplicar la riqueza de cada compuesto (N, P205, K2O y MgO) por la densidad del abono y el factor de conversión que corresponda a cada fórmula. La Tabla 7 muestra los resultados.

Tabla 7 Riqueza de minerales elementales en porcentaje de volumen 

(%p/p * densidad* factor de conversión)

 

%N

%P

%K

%Mg

GHE Micro

5,7

0

1,23

0

GHE Grow

3,48

0,51

5,77

0,56

GHE Bloom

0

2,73

4,12

2,23

En cada fase del ciclo vital de la planta se emplea una dosis distinta de cada producto. Multiplicando los resultados de la Tabla 7 por la dosis correspondiente calcularemos lo que aporta cada uno de los tres productos en cada fase del cultivo. Sumando los tres resultados obtenemos la cantidad de cada mineral elemental por litro de solución nutritiva. La Tabla 8 recoge estos resultados para cada fase del ciclo de cultivo así como el ratio entre nutrientes.

Tabla 8: Riqueza de cada elemento en ppm por litro de solución nutriente para cada fase del cultivo utilizando abonos Flora Series de General Hidroponics Europe en las dosis indicadas en la etiqueta para hidroponía, coco y aeroponía

 

Abono

Plántulas

Crecimiento

Principio floración

Floración avanzada

 

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

GHE Micro

14

0

3

0

40

0

9

0

57

0

12

0

57

0

12

0

GHE Grow

9

1

14

1

24

4

40

4

52

8

87

8

17

3

29

3

GHE Bloom

0

7

10

6

0

19

29

16

0

14

21

11

0

41

62

33

TOTAL

23

8

27

7

64

23

78

20

109

22

120

19

74

44

103

36

 

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

N

P

K

Mg

Ratio

10

3,5

12

3

10

3,5

12

3

10

2

11

2

10

6

14

5

Ahora que habéis aprendido a sumar abonos y calcular las cantidades exactas que reciben las plantas con cada combinación de productos disponéis de una nueva herramienta con la que analizar vuestros cultivos en la eterna búsqueda del cogollo perfecto. Sobre todo en plantaciones de interior, donde el cultivador tiene más capacidad de cambiar cosas, es fundamental apuntarlo todo y llevar un diario detallado de lo que se hace sin confiar en la memoria, pues tras varias cosechas los datos se mezclan en la cabeza. En cambio, un diario que contenga toda la información reunida nos puede dar una perspectiva nueva y muy reveladora sobre el cultivo, sobre todo si ampliamos estos datos con la cantidad exacta de nutrientes que recibieron las plantas en cada momento de su vida.

En crecimiento se recomiendan de 200 a 350 ppm de N aunque algunos cultivadores usan menos.
Hay que tener cuidado al mezclar varios estimuladores de floración para no sobreabonar.

Etiquetas: Nutrientes | Suelo | Ed Rosenthal
Edición: Soft Secrets 2012 - 5
 
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