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La mermelada de los paraísos artificiales

26-05-2016 - Dawamesk, dulce untable para volar salado

Esta vez te mostramos cómo preparar una mermelada descrita primeramente por los franceses que frecuentaban el club de los hachisistas donde concurrían los artistas parisinos a finales de s.XIX. Canela, manteca, miel, pistachos y cannabis para esta delicia que le podés untar a todo lo que se te ocurra.

Hace 170 años en el centro de Paris, se encontraban en las fiestas “Fantasias” del Club des Haschischins, artistas, poetas, intelectuales y científicos para experimentar con las sustancias venidas del otro lado del Mediterráneo. Los “Paraísos Artificiales”, ensayo del célebre Charles Baudelaire, y el Dawamesk son algunos de sus legados.

El Club des Haschischins fue un grupo de intelectuales y científicos que se reunieron entre 1845 y 1846, en el hôtel Pimodan que pertenencia del pintor Fernand Boissard. Las cenas privadas de alto viaje eran conocidas como noches fantasías, bajo la dirección del Doctor Jacques-Joseph Moreau de Tours. Estos encuentros estaban dedicados a la ingestión de hachís en forma de dawamesk y el estudio de sus efectos.

Charles Baudelaire vivió en el altillo del hotel Pimodan desde 1843 y con Theophile Gautier fueron los miembros más activos del club que contó con participantes como Delacroix, Nerval, Hugo, Dumas y Balzac. Los relatos de Theophile Gautier nos dan una idea del ambiente lujuriante del salón parisino y de la ceremonia antes de la cena. “El doctor estaba de pie, al lado de un bufet libre en el que había una bandeja llena de diferentes platitos de porcelana japonesa. En una jarra de cristal se almacenaba la mermelada verdosa. La sacaban ayudándose de una espátula de cristal.”

Gautier fue iniciado por Moreau de Tours antes de la creación del club, ya en 1843 publicaba un relato titulado “El Haschich” donde describe su experiencia, la hipersensibilidad de las sensaciones, la perdida de la noción del tiempo y por fin la aparición de alucinaciones. Es importante resaltar que ninguno de los escritos del Club des Haschischins mencionan la concentración de los preparados del Doctor Moreau, que además variaban de un encuentro al otro según Gautier. Los testimonios literarios de las alucinaciones que experimentaron los miembros del club nos sugieren que ingerían mucho más que las dosis recomendadas.

Además, es notorio que hacían uso de otras sustancias, como el opio, de moda en la época y que también era parte de los ingredientes extra de la receta de dawamesk. Charles Baudelaire en su ensayo comparativo “Del vino y el hachís” incluye al opio entre sus ingredientes. “La composición del hachís se hace con una decocción de cáñamo indio, mantequilla y una pequeña cantidad de opio”.
Gautier en “El Haschich” describe la preparación como “un extracto de flores de cannabis que se cocinan con manteca, pistachos, almendras y miel, de manera de formar una especie de mermelada bastante parecida al dulce de damasco”.

Charles Baudelaire en “Los Paraísos Artificiales” nos ofrece la receta de la manteca de cannabis mezclada a la mermelada de dawamesk, es un testimonio de las primeras recetas cannábicas del arte culinario psicodélico. “El extracto graso de hachís, tal cual lo preparan los árabes, se consigue cocinando cogollos frescos (sin estar secos) en mantequilla con un poco de agua. Después de la evaporación completa de toda humedad, tenemos un preparado que se parece a una pomada de color amarillento/verdoso y que contiene un olor desagradable a hachís y mantequilla rancia. Tras la preparación se consumían bolas de dos hasta cuatro gramos pero su olor y sabor eran repugnantes. Los árabes modificaron la receta haciéndola más apetecible en forma de mermelada. La mermelada más utilizada, el dawamesk, es una mezcla de extracto graso, de azúcar y de diversas especias como vainilla, canela, pistacho, almendras y almizcle”.

Manos a la dawamesk

La primera etapa de toda receta cannábica consiste en preparar la infusión de cannabis con la materia grasa que precisamos. Si ya tienes manteca cannábica preparada, podés saltar esta etapa. En esta ocasión usaremos manteca con flores, en un intento de recrear la receta original del Club des Haschischins, también se podría usar hachís en la misma proporción y con el mismo método de extracción.

Para el proceso de extracción elegimos flores descarboxiladas, es decir flores de marihuana que pasaron unos 15 minutos en el horno a 100°C. Preparamos un baño maría con dos ollas, una olla grande con agua caliente, siempre cuidando que las burbujas del agua no sean muy fuertes, y otra olla pequeña que disponemos sobre la más grande para derretir la manteca con los cogollos descarboxilados finamente picados y dejamos unos 10-15 minutos cuidando de no calentarlo demasiado. Luego mezclamos los ingredientes secos, pistachos y almendras, previamente tostados y reducidos en polvo, añadimos canela y la manteca cannábica junto a la miel y mezclamos hasta obtener una mezcla homogénea. La mermelada de dawamesk está pronta, se puede guardar en la heladera y consumir como cualquier mermelada untada en tostadas, para rellenar alfajores, como relleno de pan dulce o de torta. También sirve como base para trufas con avena, pasas de uvas y coco rallado. Los miembros del Club des Haschischins solían tomar una cucharada diluida en café turco.

En cuanto a la cantidad, una cucharita parece ser la dosis recomendada, Théophile Gautier tomaba una dosis parecida al tamaño de un pulgar, el “Conde de Monte Cristo” de Alejandro Dumas tomaba un cucharita. Baudelaire aconsejaba tomar una dosis del “tamaño de una nuez. Llenen una cucharita y poseerán la felicidad. La felicidad está ahí, en forma de un pequeño pedazo de dulce; tómenla sin temor, no se muere de eso; los órganos físicos no reciben ningún daño grave. Tal vez su voluntad quede disminuida, pero eso es otro asunto.”