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Buscando las raíces con lo nuestro

14-05-2016 - El suelo chileno como medio óptimo para el cultivo

La primer opción para los cultivadores de cannabis es comprar un sustrato. Sin embargo, Chile tiene un suelo que puede usarse perfectamente como medio de cultivo, de hecho muchos de los suelos son altos en fertilidad. Los suelos de Santiago tienen una fertilidad increíble para lograr rendimientos óptimos.

Mezcla HTp

Los sustratos que generalmente se usan en el cultivo, en indoor o exterior, como todo presentan características positivas y negativas. La clásica mezcla HTP (Humus, Perlita, Turba) ha sido ampliamente utilizada por cultivadores durante los últimos años. Básicamente consiste en que la turba y la perlita aportan las características físicas necesarias para el cultivo, y en algunos casos se utiliza vermiculita que brinda la capacidad de intercambio catiónico. Por otro lado, el humus es el aporte nutricional y de materia orgánica. Esta mezcla funciona sin lugar a dudas, ya que la baja densidad que presenta permite un gran crecimiento radicular. Sin embargo, no es capaz de aportar la nutrición necesaria para un óptimo desarrollo.

Otro medio de cultivo ampliamente utilizado es la fibra de coco, que presenta muy buenas propiedades de retención de agua y soporte físico. Sin embargo, no aporta ningún nutriente al medio de cultivo, es por esto que cultivar solo en fibra de coco es una especie de hidroponía.

Materia Orgánica

Los sustratos de cultivo carecen de las propiedades que solamente los suelos poseen. Un ejemplo de esto es la materia orgánica, que se compone básicamente de tres fracciones, los ácidos fúlvicos solubles en ácido y álcali, ácidos húmicos que son solubles en álcali, y la humina que es la fracción insoluble. Estos ácidos se encuentran de forma natural en los suelos que presentan buenos niveles de materia orgánica, como los de la zona central chilena.

Los ácidos fúlvicos provocan la disminución del pH y por ende la movilización de elementos metálicos tales como el Mg, Cu, Zn y Fe. Por otra parte los ácidos húmicos generan complejos órgano-metálicos, aumentando la capacidad de intercambio catiónico del suelo, provocando que en algunos casos ciertas toxicidades de elementos tengan un menor impacto.

A pesar que existen productos fertilizantes que incorporan el uso de ácidos húmicos y fúlvicos, nunca igualan a los del suelo, ya que varían ampliamente entre las variedades de suelos. Además, los productos comerciales solo logran generar ácidos de estructura única y fija, mientras que en los suelos es completamente heterogénea y cambiante.

Fertilidad

¿Has escuchado a alguien decir: ‘Puse la planta a tierra y solo con agua, logré grandes resultados?’ Eso no es producto de una casualidad, el suelo presenta una serie de características que dan motivos para probar y ver los resultados que se pueden obtener.

Chile es un país que se caracteriza por sus múltiples climas, el clima es uno de los principales factores de formación del suelo, por lo que a medida que nos movemos a través del territorio los suelos y sus características varían enormemente. En el norte nos encontraremos con suelos muy poco evolucionados, poco fértiles y por ende en este caso el uso de sustrato será casi obligatorio. Pero al movernos a zonas centrales, como Valparaíso, Metropolitana o Rancagua los regímenes hídricos durante miles de años dieron paso a la formación de suelos bien fértiles. Un ejemplo es el suelo de la zona sur de la región metropolitana, se formó a partir de material volcánico depositado posteriormente por corrientes hídricas. Si observamos las características físicas, nos encontraremos que mientras más cercanos estemos de la cordillera, los suelos serán de texturas más arenosas. Si nos alejamos de la cordillera, las partículas de suelos que fueron depositadas hace millones de años, son de texturas más arcillosas y por ende presentan densidades más pesadas (como en el caso de Maipú). Sin embargo, estos suelos son capaces de producir 22 veces lo que produce un suelo similar ubicado en el sur de Chile.

Tomemos entonces como ejemplo el caso de la comuna de Maipú, el suelo presenta tales características físicas y químicas, como una alta materia orgánica, estabilidad de macroagregados, alta fertilidad y nada de erosión. Con un simple tamizado quedará listo para ser utilizado y obtener rendimientos espectaculares, solo utilizando agua, sin siquiera usar fertilizantes.

¿Sin fertilizantes?

El suelo actúa como un reservorio de nutrientes, el sustrato HTP tiene solamente la nutrición que aporta el humus, mientras que el suelo presenta los nutrientes absorbidos a las arcillas, a la materia orgánica, a los óxidos de hierro, etc. Muchos de los cultivadores que conocen y utilizan el producto BloomBastic de Atami saben los buenos resultados que aporta. El secreto de este producto está en que posee un elemento que se encuentra en forma natural en la mayoría de los suelos, los óxidos de hierro. Estos óxidos aportan al suelo la capacidad de formar complejos órgano-metálicos entre los elementos como el fósforo, magnesio, calcio, etc. Lo que significa que actúan como reserva de elementos para la planta. Es por esto que muchos de los suelos en Chile ni siquiera necesitan fertilización para lograr rendimientos geniales.

Esta afirmación no es tan fácil de determinar, la única posibilidad de hacerlo es realizando un análisis de suelo para determinar los niveles de NPK y micronutrientes en el suelo, A través de este ensayo se puede determinar utilizar fertilizantes o no. En general un suelo que presenta niveles de N de 200mg/l, P de 60mg/l y K de 180mg/l, no va a requerir fertilización.

En la zona central de Chile, enfrentamos pocos problemas al utilizar el suelo directamente, el mayor inconveniente sería que la densidad del suelo es muy pesada y restringe el crecimiento de las raíces. Esto se puede solucionar fácilmente al incorporar fibra de coco al suelo, y mezclándolo para dejar un suelo homogéneo entre suelo y fibra de coco. En la zona sur de Chile nos encontramos con la problemática de que el suelo retiene el fósforo, así que el aporte de éste nutriente será necesario en cada riego. Los suelos del norte requerirán una fuerte fertilización y acidificación del pH del suelo ya que muchos presentan carbonatos. Si consideramos estas simples problemáticas se pueden mejorar de manera fácil los distintos tipos de suelo.

La microbiología

Los sustratos son bastantes pobres en cuanto a cultivos de controladores biológicos y enemigos naturales, lo cual los hace susceptibles a ataques de patógenos (hongos, bacterias o nematodos) más fácilmente. Por otro lado, el suelo cuenta con una gran biodiversidad que aporta gran cantidad de organismos benéficos, otorgando una mayor resistencia a cualquier tipo de ataque de patógenos y/o bloqueo de nutrientes, muchos de estos organismos tienen la capacidad de movilizar los elementos de baja movilidad en el suelo como el fósforo y el potasio.

El paso definitivo para cultivar en el suelo no es tan fácil para cultivadores principiantes. Pero vale la pena incorporar a la mezcla del sustrato por lo menos un 30% de suelo, especialmente si nos encontramos en la zona central de Chile. Incorporar el suelo en nuestra mezcla, aporta la nutrición de las arcillas y la capacidad de intercambio catiónico de la materia orgánica. También veremos un aumento en la biodiversidad de los microorganismos benéficos para las plantas. Todo esto se va a reflejar finalmente en mejores resultados, teniendo un menor costo en sustratos y fertilizantes. Los resultados son claros, plantas mejor nutridas, más resistentes, con un sistema radicular muy desarrollado. Y por ende resultados increíbles.

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