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ANTES DE LA COSECHA

13-03-2015 - LOS CONSEJOS DE JORGE CERVANTES

El riego es importante cuando las plantas están floreciendo. Sigue regando de forma regular según sea necesario. Asegúrate de comprobar la humedad de la tierra todos los días para evitar el exceso de riego. Riega siempre por la mañana para que la mayor parte del agua sea utilizada durante el día. Las raíces que quedan anegadas por la noche ralentizan el crecimiento de manera sustancial.

 

No riegues durante uno o dos días antes de la cosecha. La tierra debería estar bastante seca, pero no tan seca como para que las plantas se decaigan. Esto reducirá el tiempo de secado en un día o más, y no afectará la calidad de los cannabinoides y terpenos.

 

La fragancia del cannabis en floración suele ser intensa antes, durante y después de la cosecha. Si el aire que rodea el espacio de secado y de manicura se estanca, los olores se acumulan y se hacen persistentes. Para ayudar a controlar la fragancia, mantén bien ventilados los espacios de secado y manicura. Si es posible, deja que corra el aire por la zona de secado para eliminar rápidamente las fragancias. Mantén la temperatura por debajo de los 21º C.

 

Los terpenos, o terpenoides, son los compuestos del cannabis que le dan su fragancia única. El THC y los demás cannabinoides no tienen olor; la fragancia impetuosa de la marihuana depende de qué terpenos predominen. Es la combinación de terpenoides y THC lo que dota a cada variedad de un sabor psicoactivo específico.

 

A menudo los cannabinoides y los terpenos se volatilizan y son destruidos durante la floración, la cosecha y la conservación, como resultado de las temperaturas altas y el maltrato. La ausencia de estos compuestos disminuye el buqué, el gusto y también puede afectar el efecto total del cannabis. Las plantas de cannabis pierden su fragancia por una combinación de motivos; todos implican la destrucción de terpenos o la creación de un entorno pobre para el desarrollo de los terpenos. Durante la floración, las plantas que están sometidas a condiciones duras -viento, lluvia y luz solar o artificial demasiado caliente- suelen ser menos fragantes. Además, las plantas de exterior acumulan en la superficie polvo, bacterias y demás sustancias indeseables. Cuando se dejan en la planta, estos contaminantes pueden provocar olores y acelerar la degradación de los cannabinoides y terpenos. Con frecuencia los entornos de interior están más contaminados que los grandes espacios abiertos. Estos contaminantes también podrían tomar parte en la disminución de la fragancia.

 

Los terpenos y los cannabinoides se evaporan en el aire desde los 119º C, y a medida que sube la temperatura, se evaporan cada vez más. Estos también pueden ser destruidos por el tiempo húmedo, el viento, la lluvia, el manoseo y la manipulación descuidada. Los terpenoides pueden no tener oportunidad de desarrollarse apropiadamente en plantas que crecen en condiciones estresantes como el clima, los cuidados y los ataques de plagas y enfermedades.

 

La abundancia de ventilación y circulación de aire es necesaria para favorecer el secado de los cogollos florales manicurados. Los cogollos de estas redes se voltean a mano una o dos veces al día para que se sequen uniformemente. Al secarse, el cannabis puede perder su fragancia si hace demasiado calor y el secado se hace deprisa. El secado rápido no da tiempo a que la clorofila y otros contaminantes se disipen, y quedan fijados en el follaje. El olor y gusto persistentes de estos elementos indeseables son detectables al consumirse. Cuando se seca mal y conserva demasiada humedad, como ocurre en un montón de compost, el cannabis empieza a descomponerse de forma anaeróbica. Este proceso hace que el cannabis huela a heno mojado; los casos extremos tienen un olor parecido al del amoníaco. Las plantas podrían albergar oídio y otras enfermedades en sus tejidos, imposibles de detectar sin análisis de laboratorio. Dichas enfermedades debilitan las plantas y también podrían jugar un papel en el deterioro de la fragancia.

 

Las bacterias, los restos de las plagas microscópicas y sus heces, el polvo y muchos otros contaminantes permanecen en la superficie del follaje del cannabis cuando se cosecha. Estos elementos también podrían afectar la fragancia. Lavar el cannabis cosechado con un baño diluido de H2O2 limpia y desinfecta las plantas; así estas huelen “frescas”. La fragancia del cannabis es todo lo que queda.

 

Genéticamente algunas plantas parecen estar predispuestas a tener menos aroma y perder fragancia con el tiempo. En combinación con las condiciones climáticas, la genética podría tener relación con la reducción de la fragancia del cannabis.

 

Lava la tierra a fondo 5 a 7 días antes de la cosecha. Esto elimina las sales fertilizantes que se hayan acumulado en el sustrato, y así la planta puede hacer uso del balance de nutrientes de su sistema antes de la cosecha. Evita el gusto a fertilizante químico y orgánico de los cogollos cosechados y elimina los residuos y elementos químicos acumulados en la tierra o en el follaje de las plantas mediante el lavado con agua o con una solución de aclarado. Lava el medio de cultivo con agua del grifo o de ósmosis inversa, y si puedes, utiliza una solución de aclarado para deshacerte de los nutrientes acumulados en el sustrato.

 

Hay jardineros de interior que abonan con un fertilizante líquido a base de sales hasta 2-3 días antes de la cosecha, y usan una solución de aclarado para eliminar los residuos de fertilizante. Dicen que esta práctica sirve para que las plantas retengan peso en los cogollos florales. No obstante, esto no hace que los cogollos se desarrollen más deprisa, y los residuos de fertilizante siguen estando presentes en el tejido vegetal. La cuestión es que el fertilizante añade peso a costa de la calidad medicinal.

 

Aplica la solución de lavado según las instrucciones. Deja siempre que mínimo un 10 %, preferiblemente más, drene fuera de los contenedores. Si usas un sistema hidropónico recirculante, cambia el agua tras los primeros 4-6 días desde la aplicación. Prosigue rellenando el depósito con agua fresca y limpia. 

 

Cómo saber si el fertilizante podría afectar el sabor:

 

 

1  Las puntas y los márgenes de las hojas están quemados 

2 Las hojas están quebradizas al cosechar

3  Los cogollos huelen a productos químicos

4  Los cogollos chisporrotean al 

quemarse

5  Los cogollos saben a fertilizante

 

 

No riegues uno o dos días antes de cosechar. La tierra debería estar bastante seca, pero no tanto como para que las plantas se marchiten. Esto acelera el tiempo de secado en un día o más sin afectar la calidad de los cannabinoides.

 

Inspeccionar las plantas por las noches con una luz verde, o una lámpara UVB, hace que sea imposible perderle el rastro a las plagas y enfermedades. El oídio y las heces y rastros de las plagas son visibles. Elimina cuidadosamente todo signo de oídio antes de que penetre en el tejido vegetal. Rocía los hongos con un fungicida orgánico antes de retirarlo para asegurarte de que no contamine el resto del cultivo. Este método solo funciona cuando hay muy poco oídio.

 

Hay cultivadores que mantienen las plantas en oscuridad entre 24 y 48 horas antes de cosechar. Dicen que esta práctica hace que los cogollos se pongan más resinosos.

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